LA EXCLUSIÓN.
Como proyecto de educadora social, la exclusión en la
sociedad es un tema que verdaderamente me preocupa. Todos los ámbitos en los
que podría trabajar serán acerca de marginados, desadaptados… La labor del
educador social es fabulosa puesto que intenta lograr la socialización de
dichos individuos, un trabajo apasionante y gratificante.
Las personas que se encuentran en esta situación,
posiblemente desesperada, han llegado a ella a través de diversas formas,
muchas veces sin quererlo. El ser humano es un ser social; desde que nacemos
hasta que morimos. Mala suerte, malas compañías, familia, lugares, biología...
Muchas de estos factores pueden jugar en contra de aquellas personas que sean
susceptibles a la marginación. Este factor se puede sintetizar en el entorno de
la propia persona. El entorno suele jugar un papel muy importante (fundamental)
en el desarrollo de cualquier individuo puesto que es donde crece y se educa.
Si el clima no es favorable como puede ser el mundo de la prostitución
infantil, drogadicción, violencia, un niño tiene altas posibilidades de caer en
la marginación y la exclusión social llevándole a un bajo rendimiento escolar o
abandono, ser violento o cuando sea mayor no tenga esos derechos a los que todo
niño debe aspirar.
La exclusión dentro del mundo de la infancia es cada vez más
diversa. Últimamente se está dando un caso un tanto singular. Niños cuyos
padres se pasan la jornada trabajando y el hijo está solo la mayor parte del
día; cuando están con él todo son beneficios materiales por lo que el niño se
vuelve más avaricioso. Esto conlleva a una mala educación aunque este niño esté
escolarizado: tendrá carencias afectivas y sociales… La violencia infantil se
esconde y muchas veces es más la psicológica. La prostitución infantil y la
pornografía infantil ocurren más de lo que pensamos. Recientemente, la ONG
Terre des Hommes creó un personaje virtual de una niña cuya presentación es la
siguiente: “Me llamo ‘Sweetie’ (‘Dulce’)
y tengo 10 años. Vivo en Filipinas y todos los días me siento frente a la
webcam para hablar con hombres. Igual que decenas de miles de niños”. Este
personaje, totalmente ficticio, ha recibido 20.000 peticiones de
ciber-pedófilos de 70 países diferentes, 7 de los cuales provenían de España. La
crítica es simple. 20.000 personas que piden los servicios de una niña es una
cantidad lo suficientemente grande como para ponerlo de PROBLEMÁTICA SOCIAL.
¿Qué futuro tienen estos niños? ¿Y qué presente? Los educadores, trabajadores,
psicólogos, pedagogos… deberían trabajar para suprimir esta problemática en los
casos existentes y hacer campañas de prevención y concienciación. Pero nada de
esto sirve si no puedes proporcionarle a esos pequeños otra salida profesión, he
ahí la solución: Educación. En ambos
casos es fundamental hacer una intervención con las familias para
concienciarles de cambiar su método educativo respecto a sus hijos y
proponerles otras salidas, alternativas, todo ello con un seguimiento para comprobar
si los cambios han sido para mejor y ha mejorado la calidad de vida de los
niños y del entorno.
Todo hecho de exclusión social puede ser combatido gracias a
técnicas, terapias y trabajos de diferentes profesionales que deben trabajar de
manera multidisciplinar. Los educadores sociales trabajan en este tipo de
problemática social, intentando y logrando la inclusión del individuo si esa es
su voluntad. También el educador debe trabajar con el entorno, como dijimos antes,
puesto que es fundamental. Muchas veces aunque trates a un individuo con el fin
de lograr su normalización, el entorno pone trabas o es el que ha provocado prácticamente
la exclusión. Este es el ejemplo de las personas que han sido drogadictas o alcohólicas,
lo primero que tienen que hacer si siguen una terapia es alejarse de aquellas
personas que no sean una buena influencia para ellas. Por ello es importante
trabajar con la familia. Las personas discapacitadas físicas o psíquicas están
logrando poco a poco la inclusión en la sociedad gracias a diferentes apoyos,
pero de los mayores en general, suele ser el apoyo familiar. Las familias se
han informado acerca de las enfermedades, se han interesado por las mismas y
quieren potenciar lo máximo de las capacidades del discapacitado. No es un tema
tabú, es una manera totalmente diferente de vivir. Muchas veces la discapacidad
no es la propia, sino además la impuesta por la sociedad.
En definitiva y resumiendo, la exclusión social fue, es y
será. Es una cosa inevitable puesto que el hombre tiende a rechazar lo no
conocido o lo diferente. No podemos erradicar la exclusión de golpe pero si ir
acabando con ella poco a poco o mejorando la calidad de vida de los afectados.
El factor principal es la voluntad del excluido y a partir de ahí, todo puede
hacerse. Nada es imposible y todos podemos conseguirlo.